miércoles, julio 01, 2009

Yo mismo y mi blog


Algunas veces escribo cosas en el blog que se refieren a mí. Otras, son cosas que hablan de sentimientos, de alegrías, de penas... pero que no son mías. Sin embargo, si las encuentro suficientemente interesantes, intento darles una forma adecuada (escribiéndolo de manera que resulte atractivo) y después lo posteo.

Cualquier cosa puede servir de inspiración: una historia que alguien me cuenta, una película, una situación, una frase... realmente de cualquier sitio puede salir un pensamiento bonito.

Pero sin embargo, encuentro que nunca he hablado seriamente sobre mí en el blog... y al revés, poca gente sabe que tengo un blog. Hace unos días me asaltó ese pensamiento, a raíz de una conversación con compañeros de trabajo, con comentarios generales de "eso no te pega, de esta otra persona sí me lo esperaría, pero de tí, no..." (no estábamos hablando del blog sino de otras cosas que no consigo recordar... así que tampoco serían importantes).

Esto me ha hecho pensar que, la mayoría de gente que le he dicho que tengo un blog (o que, simplemente, me gusta escribir cuentos y cosas así) al leerlo ha tenido una reacción de sorpresa, en la línea de "no, si no pasa nada, sólo que no me lo esperaba". ¡Vaya! Creo que no estoy "exteriorizándome" lo suficiente, porque la verdad, creo que me pega bastante eso de escribir (al menos cuando se me conoce bien).

Lo que me lleva a otro pensamiento: hay muy pocas personas que, en efecto, me conozcan bien. Solamente aquellos a los que considero amigos, de los de verdad, de los que llamas "amigos, amigos". Es tranquilizador saber que no todo el mundo encuentra extraño que, a pesar de mi trabajo dedicado a la tecnología, tenga ganas de, de cuando en cuando, escribir algo, cualquier cosa, sobre lo que sea que me llame la atención.

Y es que, podría decir que mientras la tecnología alimenta mi intelecto, el escribir alimenta mi alma (a la cual, como podrás deducir por la "regularidad" con la que escribo, no alimento mucho últimamente). Son dos partes que necesito ejercitar, la parte de pensar, buscar soluciones a problemas... y la parte de romanticismo (en el amplio sentido de la palabra), de los sentimientos... esas cosas. Quizás por la falta de atención que le dedico a esto último, es por lo que, por otra parte, es la afición menos conocida de mí. En cualquier caso es algo a lo que pretendo "poner remedio" próximamente.

domingo, junio 07, 2009

"Las historias de amor son como los viajes en tren..."

Cuando estudias un idioma, a veces descubres cosas que encuentras tan, tan interesantes... que de alguna manera te alegras de estudiar ese idioma, porque así has hecho ese descubrimiento.

Ésta es una de esas cosas. Espero de corazón, amigo lector, que sepas francés, porque es un auténtico placer entender en su idioma original a este cantante, Grand Corps Malade.





La siguiente canción habla de su propia vida... y fue la canción que le lanzó a la fama. Quizás quieras leer una breve reseña antes. Merece la pena, de verdad.

viernes, junio 05, 2009

Greetings from London


Pues aquí estoy, y aunque hoy me voy, no he podido postear antes, porque ha sido una semana de auténticas carreras sin parar durante todo el día. El proyecto actual me está llevando por muchos sitios, y éste es el más lejano hasta el momento.


No puedo decir mucho más por el momento, pero estamos al resultado de un concurso a nivel europeo. Estamos muy ilusionados y aunque no ganemos, la experiencia ha sido, sin duda, inolvidable. Tanto a nivel profesional como personal.


Espero volver a postear pronto. Así que, hasta pronto ;)


EDIT: We won!!

domingo, marzo 22, 2009

La cita ¿perfecta?

Podría contarte, amigo lector, que este sábado tuve una cita con una persona especial. Sobre esa cita, podría contarte lo siguiente:

Cuando llegué a la puerta del cine estaba nervioso. Tenía muchas ganas de quedar contigo y empecé a buscarte con la mirada. Allí estabas, tan guapa como siempre, y cuando me viste me lanzaste una de esas sonrisas tuyas que hacen que uno se sienta feliz.

Una vez en el cine nos sentamos y comenzó la película. Tengo que confesar que de vez en cuando me giraba para mirarte y ver si podía adivinar en tu expresión si te estaba gustando o no. Más de una vez me quedé mirándote y me perdí alguna escena, menos mal que no te diste cuenta porque me hubiera muerto de la verguenza.

Después nos fuimos a cenar. Cuando el camarero del restaurante nos hizo pasar a nuestra mesa, me descubrí contemplando tu andar, tu figura y tu espléndido vestido. Coincidimos de casualidad con unos portugueses muy simpáticos que estaban celebrando un cumpleaños. Además de cenar bien, nos reímos mucho y estuvimos en un ambiente genial. Yo veía cómo te reías y me alegraba de que lo estuvieras pasando tan bien.

Luego llegó la hora de las copas. Buscando un buen sitio, desde la calle oíste una canción que te gustaba y entramos en un local genial, donde estuvimos varias horas cantando y bailando. Se nos pasó el tiempo volando y cuando nos quisimos dar cuenta, ya eran las cuatro y cerraban el local.

Te acompañé hasta tu autobús y allí nos despedimos: nos dimos dos besos y me dijiste: "hablamos" con una de tus sonrisas. Me quedé esperando hasta que salió el autobús y al día siguiente no pude dejar de pensar en tí en todo el día.

Me gustaría contarte, amigo lector, que la cita que tuve el sábado fue así... aunque la verdad es que se pareció más a esto:

Llegué a la puerta del cine con un frío de la leche. Encima me mandas un SMS diciéndome que vas a llegar tarde y que compre yo las entradas. Así que además de llegar tarde, me tengo que comer yo la enorme cola de las taquillas aguantando a la maruja hablando de lo mucho que le gusta Penélope Cruz y de lo malo que es Javier Bardem. Cuando por fin te apetece llegar, vas y me dices que "soy un prisas, porque ya estaba llegando cuando me has llamado". Es que si la película empieza a las 20:30 y son las 20:27 y no has llegado, te llamo para saber por dónde andas... llámame raro.

Una vez en el cine nos sentamos y comenzó la película. Tengo que confesar que de vez en cuando notaba como que me dabas en el hombro, y al final descubrí que estabas dando cabezadas y dando con tu cabeza en mi hombro. Vamos, que la película estaba resultando un éxito. La próxima vez quedamos a un café y luego cada uno por su lado.

Después nos fuimos a cenar. Cuando el camarero del restaurante nos hizo pasar a nuestra mesa, me descubrí contemplando el andar, la figura y el escote de una rubia impresionante que estaba allí tomando algo con un morenazo, y daban la impresión de estarlo pasando mucho mejor que yo. Coincidimos de casualidad con unos portugueses que iban ya medio borrachos a las diez de la noche, por lo visto estaban celebrando un cumpleaños y ya se sabe cómo son los portugueses con la bebida.

Luego llegó la hora de las copas. Buscando un buen sitio, desde la calle oíste una canción que te gustaba y entramos en un local que estaba absolutamente lleno y en el que no caía un alfiler... pero claro, había que entrar porque a tí te gustaba la música que ponían. Allí estaba yo, aguantando una atmósfera que tenía más humo que aire respirable y preguntándome cómo ir hasta donde estabas sentada con dos copas hasta arriba de bebida mientras la gente bailaba como locos "Song two" de Blur. Empezaste a beber como una descosida e incluso después de que te llamaran la atención seguiste bebiendo. Y menos mal que el local lo cerraron a las cuatro, porque si no tú sigues allí haciendo el cabra.

Te acompañé hasta tu autobús porque ya no podías ni andar, y allí nos despedimos: nos dimos dos besos y sólo me dijiste a duras penas: "hablamos", que bien puede sonar a "ya quedaremos" o a "ya si eso te llamo yo... que va a ser que no". Me quedé esperando hasta que salió el autobús para cerciorarme de que no te bajabas y causabas más daño público y al día siguiente no pude dejar de pensar en por qué habíamos quedado en primer lugar...

A decir verdad, amigo lector, mi cita no fue ni como la primera, ni como la segunda. Simplemente me ha parecido divertido hacer "dos versiones" de una misma cita, espero que te hayas divertido.

jueves, marzo 05, 2009

Maldito jueves

Estaba pensando en poner esta canción el miércoles que viene, pero lo he pensado mejor y aquí está, por una razón: creo que pensamos en ellos durante todo el año, como para tener que esperar a un día en concreto a recordarles "oficialmente".

Felicidades por la valentía necesaria (que no dudo que ha hecho falta) para llevar a buen puerto esta canción.

lunes, marzo 02, 2009

Mi viaje contigo

Hace un tiempo tuve la oportunidad de viajar a tu tierra. Sí, estuve muy cerca de tí. Bueno, no estuve exactamente en tu ciudad, pero sí muy cerca. Ya sé que no pudimos estar juntos, ni siquiera pudimos vernos un rato... sé que la situación actual no permitirá que eso ocurra.

Aún así, yo sigo esperando ese momento. Llámame idealista, romántico... como quieras. Pero es lo que siento por ti. Y al menos pude imaginar que no estuve allí solo, sino que estábamos juntos, paseando por aquellas calles, que de otra forma no me decían nada. Tiendas, autobuses, coches... imaginé que tú caminabas por las mismas aceras, respirabas el mismo aire, mirabas al mismo sol. Imaginé que ésa era tu rutina diaria y fue como conocerte mejor, aunque en realidad no fue así.

Pero ya sabes que me gusta soñar (aunque sea despierto) y, aunque en sueños, estuve contigo. Juntos recorrimos la ciudad, reímos juntos, me enseñaste lo más importante, me contaste las curiosidades... y también paseé a tu lado, nos miramos a los ojos, me sonreías cada poco...



Y así las calles cobraron vida, un sentido, una alegría. A cada momento una risa, una sonrisa cómplice, un momento más a recordar. Me gusta recordar así mi viaje.

miércoles, febrero 25, 2009

El momento adecuado

El cálido sol del atardecer ilumina mi cara. Podría apartar la vista, pero prefiero mirar y sentir el sol sobre mi piel, y permanecer así, disfrutando del momento, tranquilo, con los ojos entreabiertos.

Por supuesto, este momento no sería tal, si no estuvieras tú. Un momento perfecto, en el sitio perfecto, tú y yo. Un ligero destello de felicidad que ilumina la gris y fría luz de este mundo. Un momento esperado y deseado por ambos (ahora lo sé...) pero que no ha ocurrido antes, simplemente, porque siempre era demasiado pronto. Los cursos de nuestras vidas han discurrido por caminos diferentes, encontrándose a veces, pero de forma tan efímera que nunca nos dio tiempo a disfrutar.

Han sido tantos los problemas, las esperanzas, las pequeñas decisiones que han influido... que, de alguna manera, creo que todo ha influido para que estemos ahora aquí, los dos, juntos. Por eso creo que no hemos estado juntos antes, porque no era el momento. Nos hemos encontrado justo en el mejor momento, la mejor oportunidad. Los hilos invisibles se han movido para conseguir que esto sea posible. Por eso estoy disfrutando tanto.

Así que aquí me tienes, mirándote a los ojos y recordando todo lo que nos ha pasado hasta hoy. ¿No es bonito pensar que todo lo que nos ha pasado, nos ha preparado para estar aquí, para que esto ocurriera? Por eso tenemos que disfrutar el momento, porque no sabemos los momentos que nos quedan por venir. Todo lo que nos ocurra, malo y bueno, nos preparará para nuestro próximo encuentro con la felicidad.

Hasta entonces, te esperaré, como siempre he hecho, como siempre he querido.