Algunas veces escribo cosas en el blog que se refieren a mí. Otras, son cosas que hablan de sentimientos, de alegrías, de penas... pero que no son mías. Sin embargo, si las encuentro suficientemente interesantes, intento darles una forma adecuada (escribiéndolo de manera que resulte atractivo) y después lo posteo.
Cualquier cosa puede servir de inspiración: una historia que alguien me cuenta, una película, una situación, una frase... realmente de cualquier sitio puede salir un pensamiento bonito.
Pero sin embargo, encuentro que nunca he hablado seriamente sobre mí en el blog... y al revés, poca gente sabe que tengo un blog. Hace unos días me asaltó ese pensamiento, a raíz de una conversación con compañeros de trabajo, con comentarios generales de "eso no te pega, de esta otra persona sí me lo esperaría, pero de tí, no..." (no estábamos hablando del blog sino de otras cosas que no consigo recordar... así que tampoco serían importantes).
Esto me ha hecho pensar que, la mayoría de gente que le he dicho que tengo un blog (o que, simplemente, me gusta escribir cuentos y cosas así) al leerlo ha tenido una reacción de sorpresa, en la línea de "no, si no pasa nada, sólo que no me lo esperaba". ¡Vaya! Creo que no estoy "exteriorizándome" lo suficiente, porque la verdad, creo que me pega bastante eso de escribir (al menos cuando se me conoce bien).
Lo que me lleva a otro pensamiento: hay muy pocas personas que, en efecto, me conozcan bien. Solamente aquellos a los que considero amigos, de los de verdad, de los que llamas "amigos, amigos". Es tranquilizador saber que no todo el mundo encuentra extraño que, a pesar de mi trabajo dedicado a la tecnología, tenga ganas de, de cuando en cuando, escribir algo, cualquier cosa, sobre lo que sea que me llame la atención.
Y es que, podría decir que mientras la tecnología alimenta mi intelecto, el escribir alimenta mi alma (a la cual, como podrás deducir por la "regularidad" con la que escribo, no alimento mucho últimamente). Son dos partes que necesito ejercitar, la parte de pensar, buscar soluciones a problemas... y la parte de romanticismo (en el amplio sentido de la palabra), de los sentimientos... esas cosas. Quizás por la falta de atención que le dedico a esto último, es por lo que, por otra parte, es la afición menos conocida de mí. En cualquier caso es algo a lo que pretendo "poner remedio" próximamente.

