Ayer pasé cerca de tu casa. Ayer, en mi camino a la reunión, hice el mismo camino con el coche que hacía cuando iba a tu casa. Las mismas curvas. Los mismos anuncios. Los mismos desvíos. Cómo me acordé de ti... me faltó poco para ponerme a llorar.
Sé que yo te dejé. Sé que fui yo quien abandonó la relación sin una explicación que te convenciera. Y aún así, sigo comparándote con las nuevas oportunidades. Quizás es que me llegaste muy hondo, demasiado. Te acercaste como nadie lo había hecho (como nadie lo ha hecho hasta hoy). No quiero nada que no me haga sentir al menos tan bien como lo hiciste tú. Pero... viendo lo que hay... realmente no va ser nada, nada fácil.
Y debo rehacer mi vida. Me lo repito una y otra vez, tantas veces como te lo he repetido yo a ti. Volver a salir, volver a divertirme, a ser yo mismo. Pero, como la canción de Mecano... me cuesta tanto olvidarte...
miércoles, noviembre 29, 2006
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3 comentarios:
Este tipo de cosas es lo que hacen algunos por no decir la mayoría de hombres.Y es cuando una mujer se pregunta, si me dejas que te pregunte, ¿ por qué si dejais vosotros pedíis volver después de un tiempo? ¿ Por qué parece que os arrepentíis si resulta que os disteis por vencidos en su tiempo? ¿ Por qué al tiempo el arrepentimiento? Entonces ¿por que se zanja con todo si existen sentimientos?
Pues sí. Es verdad que eso suele pasar... Dicen que las comparaciones son odiosas... pero no se puede evitar eso que dices de "no quiero nada que no me haga sentir al menos tan bien como lo hiciste tú". El subconsciente, o más bien el corazón, compara por su cuenta...
Ánimo Kike. Un besito.
Yo.
Cada persona es un mundo y es poco menos que imposible dar una respuesta a todos esos porqués. Una relación es, además de los sentimientos, las circunstancias, las perspectivas, las situaciones y un sinfín de detalles pequeños. Si quieres establecer una relación seria, has de tener en cuenta (en mi humilde opinión) todo eso, no sólo los sentimientos.
Cuando haces balance de todo eso, y el balance es negativo, empiezas a preguntarte cosas (¿esto me compensa?).
Puedes decidir seguir o abandonar, pero si sigues, tendrás que seguir soportando las cosas malas. Y si abandonas, tendrás que renunciar a las cosas buenas. Así que, si renuncias, habrá momentos de bajón en los que te acordarás de las cosas buenas y las echarás de menos.
Esta es mi explicación... pero como cada persona ve la vida de distinta manera, hay otras explicaciones, igualmente válidas...
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