lunes, octubre 01, 2007

Y sin embargo...

Han sido días largos.

El trabajo se va acumulando día a día. No hay suficiente gente en la empresa, y eso hace que los que estamos tengamos que tratar con más trabajo del que podemos hacer. A los jefes no parece importarles, al menos de momento. Hemos tenido que planificarnos con mucho detalle el tiempo del que disponemos, y trabajar dependiendo unos de otros.

Y sin embargo...

Hay que dejar sitio para los imprevistos. El coche, aun habiendo pasado la ITV, sigue dando problemas. Habrá que llevarlo de nuevo al taller... o mejor comprar un coche nuevo? No es que tenga mucho dinero ahora... no esperaba comprarlo hasta el año que viene... también es algo que tengo que pensar.

Ah, y también se ha estropeado el vídeo. Esto sí que lo tengo claro, es momento de cambiarlo. Por otra parte, la lavadora de vez en cuando, deja de funcionar. Se debe de estar poniendo en huelga, como el coche. Muchos gastos veo yo venir de un golpe.

Y sin embargo...

En la marabunta de rutinas programadas y obligaciones, el destino cometió una pequeña imperfección. Algo que no estaba previsto, o quizás sí. Nunca se sabe. El caso es que yo no suelo ir por allí, ni tú sueles ir por allí tampoco. Pero allí estábamos. Y nos conocimos, y hablamos durante un rato.

Y al cabo de ese rato, yo ya sabía que quería volver a hablar contigo. Me dio vergüenza reconocerlo, pero me ilusioné cuando me dijiste que tú también querías volver a hablar. Lo más curioso es que, cuanto más hablamos, más me doy cuenta de la cantidad de cosas que tenemos en común, tanto en gustos como en la forma de ver la vida.

Es un momento muy dulce. Me doy cuenta de ello, puedo reconocer ese momento. Me encanta verte sonreír. Me encanta preguntarte cosas, sobre tí y sobre cualquier cosa. Me encanta que me preguntes qué tal me ha ido el día (ya ves, ¡qué cosa más tonta!) y contártelo. Tengo mucho que contarte... pero no creas que voy a contártelo todo de golpe. Desvelaré mis secretos poco a poco, sorprendiéndote cada día.

Me encanta tener bromas guardadas, para sacarlas cuando hablo contigo, y hacerte reír. Cuando te digo "hasta mañana", realmente deseo encontrarme otra vez contigo mañana, y volver a hablar.

Pero, hoy ya estás aquí, así que, hablemos... ¿qué tal? ¿Cómo ha ido el día? ¿Bien? Me alegro mucho... ah! Por cierto... sabes una cosa? Tengo un blog.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuanto más lo leo... más me gusta...
Escribe bien el jodio, eh...
jejeje
Un beso!!!
LunitaBcn

Anónimo dijo...

soy una persona k tiene un secreto k contar llevo una semana cn mi novia y no me atrevo a besarla porke no se acerlo tengo 12 años y me encantaria besarloa y k se kedase como tonta y no dejara o me la levantase otro por eso kiero ayuda

Ernesto Schutz dijo...

Interesante manera de describir los problemas cotidianos.