jueves, mayo 31, 2007

Encontrando la chica perfecta en una mañana de Abril (II)

Aquí está la segunda parte del relato, cuya primera parte puedes ver aquí. Mañana pondré la última parte.


Ella anda de este a oeste, y yo de oeste a este. Realmente es una bonita mañana de abril.

Ojalá pudiera hablar con ella. Media hora sería suficiente: sólo preguntar sobre ella misma, contarle cosas de mí, y (lo que realmente me gustaría hacer) explicarle las complejidades del destino que habían llevado a nuestro encuentro en una calle del barrio de Harujuku en una bonita mañana de abril. Era algo que seguramente estaba lleno de secretos, como un antiguo reloj construido cuando la paz llenaba el mundo.

Después de hablar, comeríamos en algún sitio, quizás ver una película de Woody Allen, parar en un pub a tomarnos algo. Con algo de suerte, podríamos acabar en la cama.

La posibilidad llama a las puertas de mi corazón.

Ahora la distancia entre nosotros ha aumentado hasta los 100 metros.

¿Cómo puedo abordarla? ¿Qué podría decir?

"Buenos días, señorita. Piensa que podríamos emplear media hora en una conversación?".

Ridículo. Parecería un vendedor de seguros.

"Perdone, ¿sabría decirme si hay una lavandería abierta las 24 horas por aquí?".

No, eso es tan ridículo como lo de antes. No llevo nada para lavar, para empezar.

Quizás la verdad funcionaría. "Buenos días. Eres mi chica ideal.".

No, no me creería. O, incluso si lo hiciera, quizás no quisiera hablar conmigo. Perdón, podría decir, puede que yo sea tu chica ideal, pero tú no eres mi chico ideal. Podría pasar. Y si me encuentro en esa situación, eso me destrozaría. No podría recuperarme. Tengo 32 años, y eso es justamente en lo que consiste hacerse viejo.

Pasamos frente a una tienda de flores. Una pequeña corriente de aire caliente toca mi piel. El asfalto está húmedo, y puedo oler rosas. No consigo decidirme a hablar con ella. Lleva un suéter blanco y en su mano derecha lleva una carta a la que le falta el sello. Por tanto: ha escrito una carta a alguien, quizas pasó toda la noche haciéndolo, a juzgar por sus ojos ojerosos. La carta podría contener todo secreto que haya tenido.

Doy algunos pasos más y me vuelvo: se ha perdido entre la multitud.

Ahora, por supuesto, sé exactamente lo que le habría dicho. Habría sido un discurso largo, demasiado largo para mí como para explicarlo correctamente. Siempre estoy pensando en cosas así, que no son realistas.

En cualquier caso, el discurso empezaría "Una vez..." y acabaría con "¿No es una historia triste?"

miércoles, mayo 30, 2007

Encontrando la chica perfecta en una mañana de Abril (I)

Amigo lector, me permito traducir una historia del inglés (que a su vez, era una traducción del original japonés) del autor Haruki Murakami, del que puedes encontrar más información en internet, por ejemplo aquí. Debido a la extensión de la historia, voy a publicarla en 3 partes; si sabes inglés, siempre puedes leerla entera en la página donde yo la encontré. No he podido resistirme a ponerla en esta página; cuando tengas oportunidad de leer la historia entera, espero que entiendas por qué. Espero que te guste ;).

Una bonita mañana de Abril, en una pequeña calle del barrio de Harujuku de Tokio; pasé al lado de mi chica ideal.

A decir verdad, no era tan guapa. No destacaba de ninguna manera. Su ropa no era nada especial. Su pelo aún estaba despeinado de haber dormido. Tampoco era demasiado joven; debía andar por los treinta (no es una "chica" propiamente hablando). Pero aún así, lo sabía desde 100 metros de distancia: ella es la chica perfecta para mí. En el momento en que la vi, hubo un terremoto en mi pecho, y mi boca se quedó seca como el desierto.

Quizás tú tengas tu propio tipo favorito de chica. Una chica con tobillos pequeños, o grandes ojos, o graciosos dedos, o quizás, sin razón aparente, te gustan las chicas que se toman su tiempo para comer. Yo tengo mis preferencias, por supuesto. A veces, en un restaurante, me encuentro mirando a una chica porque me gusta la forma de su nariz.

Pero nadie puede decir que su chica ideal corresponde a un tipo preconcebido. De la misma forma que me puede gustar una nariz, no recuerdo la forma de su nariz (o incluso si tenía una). Todo lo que puedo recordar es que no era una gran belleza. Es extraño.

"Ayer vi en la calle a mi chica ideal", le digo a alguien.

"¿Sí?", contesta. "¿Guapa?"

"No demasiado."

"¿Era tu tipo, entonces?"

"No lo sé. No puedo recordar nada de ella; la forma de sus ojos, ni el tamaño de sus pechos."

"Extraño..."

"Sí, extraño".

"Bueno, entonces," me dice, aburrido, "¿qué hiciste? ¿La hablaste? ¿La seguiste?"

"No. Sólo me la encontré por la calle."

lunes, mayo 28, 2007

Copa del mundo de Triatlón 2007

¡Bueno, por fin me he decidido a actualizar! Estoy más que ocupado con el trabajo y las clases de francés... la verdad, es que poca cosa más hago, aparte de salir los fines de semana. Mi vida transcurre de forma más o menos monótona, aunque no me aburro; tengo tantas cosas que hacer que no tengo tiempo de aburrirme.

Pero ahora, empiezan a ocurrir cosas emocionantes. Como cada primavera, se organiza en Madrid la competición de Triatlón perteneciente al circuito de la Copa del Mundo. Se hará en la casa de campo, los días 2 y 3 de Junio. Y, como cada año, recibí un correo invitándome a participar como voluntario en la organización. Después de comprobar los días (el examen de francés es 10 días después) decidí participar.

Esto quiere decir que vuelvo a las andadas; después de salir del grupo de voluntarios de Madrid 2012 no había participado como voluntario en ningún evento deportivo (en Cruz Roja participo como sanitario). Por motivos personales, no pude asistir al año pasado pero sí a las tres ediciones anteriores, así que me reincorporo en la quinta edición (y las que quedan).

Ya contaré más cosas sobre ello. De momento, tengo que ir allí el día 2 a eso de las dos y media más o menos, aunque creo que me pasaré antes por si hay que echar una mano.