Las vacaciones tocan a su fin. El próximo lunes volveré a trabajar. Y, como te puedes imaginar, no tengo ninguna gana.
No es que las vacaciones hayan ido genial... han sido muy normales. El examen de recuperación de francés que tengo en septiembre me ha ocupado casi todo el tiempo, así que, realmente, no se puede decir que me lo haya pasado bien. Al menos pude subir cinco días a la sierra, y pasé las noches en mi saco de dormir... parece mentira, pero meterse ahí dentro, de noche, y sentir la tranquilidad a mi alrededor es una cosa que me ha reconfortado estos días pasados. Por eso quiero mi saco, lo quiero traer a mi casa de Madrid para guardar esos buenos momentos... porque ahora empieza la cuesta arriba otra vez: la vuelta al trabajo; el paso de la ITV del coche (tiene 15 años, pero va de maravila, excepto los humos... y cada año tiemblo... es que también le tengo mucho cariño!); los madrugones....
¿Es ésto la depresión post-vacacional? Bien podría serlo. Yo, en cualquier caso, intentaré coger mi saco (aún tengo que convencer a mi madre) para que se me haga más llevadera la vuelta, la depresión o lo que sea.
jueves, agosto 16, 2007
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