domingo, mayo 25, 2008

Triatlón 2008

Comentario sobre el sábado:

Este sábado no ha sido la copa del mundo de Triatlón, sino el domingo. El sábado lo único que ha habido (por la tarde, que es cuando he ido) ha sido pruebas del campeonato de España. Como hemos tenido mal tiempo en Madrid, no ha habido mucho público.

Y yo como he estado en un sitio donde debía controlar al público, pues me he aburrido como una ostra. No había casi nadie (sin el casi). La verdad es que siempre recomiendo este voluntariado como primer paso para comenzar en este mundillo, pero la jornada de hoy me ha parecido carente de encanto, alma, diversión, relación con los demás voluntarios... no sé. No me he sentido demasiado a gusto. Siempre salgo encantado, pero hoy he salido cansado y mirando la hora de irme. De hecho no sé si he hecho bien en venir. Quizás he ido ya suficientes veces (es el quinto) y es una competición que no me aporta nada (o que yo no aporto nada a ella) y por eso me siento así. 

Cuando la gente me pregunta por qué me meto a voluntario, una de las palabras que podría definir lo que encuentro sería... inspiración. No la he encontrado hoy.

Me siento algo decepcionado. En este plan, no sé si volveré el año que viene.

Comentario del domingo:

Un día a la altura de mis expectativas. Creo que volveré el año que viene.

Parece que lleváramos mucho más tiempo conociéndonos. La relación hoy con mis otros compañeros ha sido genial. Muchísima confianza y un trabajo en equipo más eficaz. Muchas risas. Hemos improvisado cosas sobre la marcha. He notado la ilusión en mis compañeros. Esa chispa de ganas de colaborar que hace inspirar alegría en otros. Comprender qué es lo que buscan los demás cuando son voluntarios. Razones personales y tan dispares como admirables. Esas razones son las que inspiran y se contagian, creando un efecto dominó que hace que (casi) todos repitamos año tras año en este voluntariado.

Pero hoy hemos tenido mala suerte. Amenazaba con lluvia y la temperatura era baja, pero no llegaba a llover. La prueba femenina fue con normalidad, y los chicos empezaban la parte de la bicicleta cuando ocurrió. El cielo se cubrió de una nube negra y comenzó a llover. Poco a poco. Al principio no mucho, pero más y más paulatinamente. Al final, un verdadero diluvio cayó sobre las calles por donde se desarrollaba la prueba, formando verdaderos ríos. Y primer accidente: el pelotón de cabeza (unos 30 corredores) resbalaban en la segunda curva (la más peligrosa) teniendo como resultado 4 caídas, una de ellas de gravedad, y varios abandonos. Los voluntarios también sufrimos la lluvia. Nos resguardábamos como podíamos, debajo de los árboles, debajo de las plataformas de la televisión, pero desde luego nos calamos bien calados. Aún así, mis compañeros se mantuvieron en su sitio, aguantando la tormenta y avisando con gestos a los ciclistas para que aminoraran el ritmo para no caerse.

La verdad es que esta situación duró solamente cinco minutos. Pero en las actitudes, en las caras, en las reacciones, se puede encontrar esa chispa de la que hablo. Esa inspiración que te hace sonreír por dentro y que te hace sentir orgulloso de un equipo que da la talla y que disfruta con la organización del campeonato.

Esa chispa es la que me hace ser voluntario. El año que viene volveré a por más.